Conveto de Las Claras

Conveto de Las Claras

El Real Monasterio de Santa Clara tuvo un primer intento de fundación en el siglo XVI, pero hubo que esperar al testamento de Jerónimo Briceño de Mendoza en 1590, donde ordenaba, que en caso de agotamiento de su linaje, se destinara buena parte de su renta a la fundación en Almería de un Monasterio de monjas profesas de la orden de Santa Clara. El testamento no resultó efectivo hasta el año 1693 en el que falleció su descendiente Carlos Briceño, sin descendencia legítima.

Las obras comienzan en 1719, terminándose definitivamente debido a dificultades económicas 60 años después, coincidiendo con la instalación de las religiosas.

El Convento sufrió dos grandes cambios estructurales tras su fundación. La apertura de la Calle Ancha, actual calle Jovellanos, durante la ocupación de las tropas napoleónicas en 1811, la de mayor amplitud en la ciudad en ese momento y proyectada en la zona de la huerta, trajo consigo la creación de una nueva fachada para el edificio, la que actualmente es la principal, y la desaparición de la propia huerta y de la enfermería del convento. Igualmente, la reedificación de la Plaza de las Cañas, que hoy se conoce como Plaza de la Constitución, conllevará la desaparición de la antigua fachada renacentista del conjunto y su adaptación a la homogeneidad de las construcciones del resto de la Plaza, con soportales.

En 1837, será desamortizado, instalándose allí el Gobierno Civil y la Diputación Provincial, debiendo trasladarse por este motivo las monjas al cercano Convento de las Puras hasta su retorno en 1899. La circunstancia más trágica la sufre el convento durante la Guerra Civil Española, siendo incendiado y manteniéndose solo en pie la parte de la Iglesia, el único elemento original, ya que la zona del claustro y el resto del convento se reconstruyen en posguerra.

Su fachada principal de la calle Jovellanos, muestra la portada principal que alberga la figura esculpida de Santa Clara. Su portada lateral más sencilla, se sitúa en la calle Mariana. Lo más destacable se encuentra en la parte superior de la Iglesia del Convento, un cimborrio de arquitectura barroca.

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