Las Tapas Almerienses
Hay que “bucear” hasta la Edad Media para encontrar el significado de un elemento tan típico en la sociedad almeriense como la tapa. La idea de aquellos taberneros, en época de proliferación de insectos alados, fue la de “tapar” los vasos de vino que solicitaban sus clientes con un trozo de queso, para protegerlos de las incursiones de aquellos pequeños huéspedes no invitados. Y ello fue lo que dio lugar a que los usuarios, tras beber el licor, comieran la “tapadera” protectora.
He aquí cómo nacía un elemento que ha dado la vuelta al mundo, hasta el punto de que más de un ciudadano almeriense habrá vivido la experiencia de que una de las primeras preguntas de un visitante sea ¿qué son las tapas de Almería?.
La tapa no nació únicamente en Almería, sino en muchos lugares de España, pero en esta provincia se “doctoró” y se ha hecho especialmente famosa. La visita a los lugares de tapeo se ha convertido ya en una tradición para los visitantes, y la oferta es rica y variada.
Hay locales que se especializan en pescado (fresco y, en algunos casos, adquirido directamente); otros, en carnes; unos apuestan por una selecta calidad y otros, por una desmesurada cantidad; algunos aportan su “toque típico”, “casero”, a sus tapas, pero todos, buscan siempre complacer a una fiel clientela, ya que el “tapeo” es una tradición arraigada de siglos en Almería.
Hay establecimientos de nuevo cuño, que conviven con otros de más de 100 años de solera. Además, los locales optan por “nominar” sus productos, y así, puede pedirse un “soldadito”, un “especial”, un “espeluznao” o una “pistola”, entre otros nombres curiosos de tapas que pueden tomarse en bares almerienses.
Para el visitante, resulta sorprendente, si no conoce la tradición local, que la persona tras la barra del local, cuando solicita una bebida, le pregunte sobre qué tapa desea tomar para acompañarla. Después, se convierte en un acto lúdico y habitual, hasta el punto que numerosos visitantes optan por almorzar o cenar “de tapeo”, moda que habían adoptado antes muchos almerienses, aunque no era ésa, inicialmente, la inclinación con la que nac´a, que era más bien la del tradicional aperitivo. Sin embargo, su evolución, en calidad y cantidad, ha hecho posible que los “tapeadores” puedan optar por esta alternativa.
Hay tapas típicas almerienses; tantas, que necesitarían una larga enumeración; pero, realmente, lo que es típico de Almería no es ésta o aquella tapa, sino la tapa en sí, que se ha convertido en uno de los elementos importantes de la oferta turística almeriense.



