Cañillo del agua Puerta Purchena
Cañillo Puerta Purchena

Cañillo del agua Puerta Purchena

Desde 1806 es uno de los símbolos de Almería Ciudad.

El origen de este tradicional pilar de la capital almeriense se remonta a principios del siglo XIX. Su original emplazamiento siempre ha sido la Puerta Purchena y allí ha permanecido, primero en Rambla Obispo Orberá, junto a los desaparecidos Calzados “El Misterio” o el “Restaurante Imperial”, cambiándose de emplazamiento al otro lado de  Puerta de Purchena, tras su remodelación en 2005 y junto a la singular escultura de D. Nicolas Salmerón y Alonso.

Desde su existencia, todas las generaciones de almerienses y visitantes han conocido esta fuente o “cañillo” como se le denomina popularmente. Su fuerte carga histórica y de leyenda que se ha conservado hasta nuestros días, su situación en un lugar céntrico y  lugar de paso para cualquier persona  lo han hecho único . La gran actividad comercial y de restauración de la zona donde se ubicó, lo convirtió en un punto obligado para beber y saciar la sed mientras se descansaba unos minutos.

Su agua era muy fresca, en cualquier época del año desde su ubicación, ya que las tuberías que la abastecían estaban a mayor profundidad. Los jóvenes de la década de los 40 y 50 del pasado siglo XX, lo tenían por un punto casi de encuentro donde ver y ser visto.  Era muy habitual pasear por el antiguo Paseo del Generalísimo y llegar hasta el “Cañillo” para beber de su agua

Su ubicación en la céntrica Puerta de Purchena le ha hecho convertirse en el mejor testigo de la ciudad en los últimos dos siglos. Esa carga simbólica se fusiona con su característica sencillez, siendo una fuente con un pilar de forma hexagonal del cual salen tres pequeñas piletas que fueron utilizadas como abrevaderos.

El cañillo es de tamaño pequeño, alcanzado el metro y medio de altura. Tiene una pequeña placa  añadida en el año 2005 donde indica «La Puerta de Purchena no tiene puerta pero tiene un hechizo para que vuelvas». Han sido diferentes y variadas las leyendas que le han acompañado casi desde su construcción: desde la que asegura que si bebes del agua del ‘cañillo’ te enamoras de un/a almeriense,  pasando porque los visitantes   regresarán a la ciudad algún día para convertirse en un almeriense más y hasta la que dice «eres más almeriense que el cañillo».

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