Historia de Almería

Historia

La ciudad de Almería fue fundada en el año 955 por los árabes, pero existen yacimientos que remontan su origen a tiempos prehistóricos. El cerro donde actualmente se encuentra la Alcazaba fue objeto de la más temprana ocupación en época prehistórica, en un período que podría situarse en la Edad del Bronce.Posteriormente en época prerromana nos encontramos con hallazgos fenicios. De época romana, son numerosos los restos cerámicos hallados en las excavaciones, abarcando una amplia cronología desde el primer siglo de la era a las últimas producciones de cerámica fina, con especial incidencia en el período final o tardorromano (siglos V a VII). Está ocupación abre la posibilidad de la permanencia del hábitat hasta la “fundación” de la ciudad en el año 955, en base a una pequeña población marítima dependiente del interior (URCI), de la que sería puerto natural y cuyos vestigios se encuentran en diversos lugares de la actual ciudad.

De época romana aún se conservan restos de la antigua vía romana de Bayyana, a las afueras de la capital.

Al-mariyat Bayyana, la época musulmana

Durante el período musulmán, fue cuando Almería alcanzó su máximo esplendor, especialmente en los siglos XI-XII, tras la caída del Califato de Córdoba, convirtiéndose en un populoso centro de civilización. De esta época, la Alcazaba es el legado más importante que perdura hasta nuestros días, y otros restos como el de la Mezquita Mayor, los Aljibes Árabes o las murallas del Jairán.

Las primeras noticias fidedignas sobre la Almería Musulmana se remontan al siglo IX, cuando Abd al-Rahman encomendó la vigilancia de la costa a un grupo de yemeníes con el fin de impedir el desembarco de los normandos. Junto a la población autóctona, se formó una república de marinos con sede en Pechina, y cuya prosperidad se basaba en el comercio, especialmente con el Norte de África. Pechina se engrandeció y adquirió características de verdadera ciudad, siendo Almería en los siglos IX y 1º mitad del X, el barrio marítimo de Bayyana, habitado por comerciantes y pescadores y defendido por una torre vigía o atalaya para así controlar fácilmente la bahía.

La torre de vigilancia se situaba en lo más alto del Cerro de la Alcazaba, en lo que hoy es el tercer recinto. De esta torre vigía o atalaya procede el nombre de la ciudad: Al-mariyat Bayyana, la atalaya de Pechina.

Piedra fundacional de la ciudad de Almería
Tras la victoriosa lucha, contra los rebeldes mozárabes, “Abd al- Rahman III (912-961), dispuso trasladar la capital de la cora de Pechina, y la llamada atalaya de Pechina recibió el titulo de “ciudad”. Se fundó una Mezquita Mayor y se construyó una muralla unida a la fortaleza. La ciudad, quedó configurada alrededor de un núcleo central amurallado, La Medina, donde se concentraban la Mezquita Mayor o Aljama, la Alcaicería y las Atarazanas y el Zoco.

El centro religioso y comercial, lo arropaban los arrabales, Al-Hawd y La Musalla, formando ciudades independientes, donde la población se agrupaba por origen, creencias y oficios. En 1009-10 comenzó la Guerra Civil, y la ciudad asume una de las Taifas más florecientes. Con la desintegración del Califato, a la muerte de Hixem II, Jairán se apodera de la ciudad, la independiza de Córdoba y la convierte en Reino de Taifa. Jairán amplió y reforzó la fortaleza, Almotacín alcanzó la gloria efímera al rodearse de literatos y poetas en su pequeña corte ilustrada.En este siglo XI, Almería fue el puerto más internacional de Al-Andalus. El producto que más se exportaba era la seda, de excelente calidad y numerosa variedad de tejidos, que dieron fama a la ciudad con sus múltiples telares. Almería, pese a todo, no pudo hacer frente a los Almorávides, y posteriormente, el esplendor económico atrajo la atención de los reinos cristianos, al mando de las tropas de Alfonso VII. La toma de la ciudad por los cristianos se realizó en 1147. Diez años después en 1157 los almohades la reconquistan. Esta breve conquista de la ciudad, supuso un quebranto económico.

Tras los almohades, entra el período nazarí en el siglo XIII en Almería, participando ésta en las continuas luchas internas que tuvo que afrontar el Reino Nazarí. Finalmente, mediante las campañas de 1488 y 1489, el territorio almeriense pasa a la soberanía castellana, y es el 26 de diciembre de 1489, cuando entran las tropas cristianas en la ciudad.

Conquista Cristiana

La Catedral de Almería

Tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, el 26 de diciembre de 1489, Almería vivió siglos de paupérrima prosperidad. Siendo el siglo XVI es el siglo del retroceso y abandono de la ciudad y la provincia. Fueron varios los factores que influyeron en esto; en primer lugar, Almería estaba apartada de cualquier ruta comercial americana, y vio pasar de largo todas las riquezas provenientes del nuevo continente y la actividad que trajeron consigo. Por otro lado se prodigaron en estos cien años tanto los terremotos como los ataques de los piratas berberiscos y turcos como Barbarroja (en el siglo siguiente, les sucederían los de la armada Inglesa). Los primeros mermaron la población y los segundos la aterrorizaron y obligaron a desplazarse hacia el interior.

Especialmente funesto fue el seísmo de 1522, que destruyo la ciudad casi completamente y redujo la población a tan solo 700 habitantes que se asentaron en torno a la Catedral de nueva construcción.

La Catedral de Almería es un gran ejemplo de edificio defensivo de la época. Fue levantado el primer templo catedralicio en 1496 bajo las ordenes de el cardenal arzobispo de Toledo Pedro González de Mendoza sobre la antigua mezquita.

El terremoto de 1522 la destruyo completamente y y fue entonces cuando Fray Diego Fernández de Villalán, obispo de Almería, mandó construir en el actual bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación.
Su aspecto exterior le da clara apariencia militar; en efecto, se trata de una de las unicas catedrales-fortaleza de su clase en España: sólidos contrafuertes, torres albarranas, gruesos muros, escasez de vidrieras… Las tres nuevas son de igual altura lo que proporciona una amplia azotea que sirvió para la instalación de cañones y la vigilancia militar, solo la embellecen dos austeras portadas renacentistas de Juan de Orea, y en el muro que da a la calle del Cubo, el Sol de Portocarrero (Otro de los símbolos de la ciudad que aunque se cree que hace referencia al obispo Portocarrero, del siglo XVII, ya estaba esculpido desde los primeros tiempos de la catedral) No obstante, las bívedas y la sacristía son esplendidas, góticas las primeras y renacentista la segunda. Contiene el templo obras de Alonso Cano, Murillo y Ribera y un san Indalecio de Salzillo.El santoral en Almería es rico en leyendas. El antedicho San Indalecio es el patrón de la ciudad y sus restos vinieron a descansar a Almería después de siglos en la abadia de San Juan de la Peña, en Huesca. San Indalecio fue una de los Siete Varones Apostólicos, evangelizadores de Andalucia quienes según viejas tradiciones recogidas en escritos mozarabes, acompañaron a Santiago el Mayor en la evangelizacion del sur de España a mediados del s I d.C.

Siglos XVII y XVIII

Es quizás la época más desconocida de la historia almeriense. El siglo XVII se inicia con una despoblación galopante, a la que hay que sumar terremotos, sequias y una costa bajo constante amenaza pirata. La repoblación cristiana, proveniente sobre todo de Jaén, Castilla- La Mancha, Levante, y Aragón es insuficiente y no logra repuntar la demografía de la ciudad ni la provincia. Las malas comunicaciones y el aislamiento siguen siendo los mismos de siglos atrás.

A pesar de todo ello, la actividad minera es impulsada con las explotaciones de hierro en los Filabres, plomo en Gádor, y marmol en Macael. La contrapartida son las consiguientes talas masivas en la sierra de Gádor y Almagrera que iría agravándose durante los siglos siguientes y contribuiría de manera importante a la deforestación que sufre hoy todo nuestro territorio (a esto se deben las talas y la sequedad atávica de la provincia y no a la necesidad de madera para construir la Armada Invencible, como se suele contar en Almería).

Este aislamiento y las penosas condiciones contrastan no obstante con una actividad cultural y etnológica que nace para ir desarollándose poco a poco durante este siglo y el siguiente, el XVIII. En efecto muchas de las costumbres, tradiciones, juegos o vestimentas nacen durante estos 100 años.

En 1640 se edita el primer libro en Almería a instancias del obispo José de la Cerda, lo que lentamente va abriendo el camino a nuevas iniciativas que vendrán con los ecos de la ilustración. En el siglo XVIII, los gobernantes de la ciudad comienzan a preocuparse de recabar información veraz sobre demografía, trabajo y emigración y se crean agrupaciones culturales y sociales.

Siglo XIX

Tras la recuperación que experimenta en el siglo XVIII, será a mediados y finales del siglo XIX, cuando de nuevo Almería vuelva a alcanzar su prosperidad de antaño tras alcanzar un importante dinamismo social y económico que surge al amparo de la minería y el comercio de la uva que enriqueció a la burguesía.La guerra de la independencia no paso de largo de Almería, aunque su amenaza se veía lejana desde nuestra provincia, los franceses llegaron a ocuparla comandados por Goudinot, quien entró en la ciudad el 15 de marzo de 1810. le ofrecieron resistencia los famosos guerrilleros de Mena, Villalobos, y Arostegui. En 1812, los franceses se retiran de Almería derrotados por Arapiles.

Comercio dela uva en Almería
En 1814 vuelve Fernando VII al poder y con él el absolutismo y la derogación de las cortes de Cádiz de 1812. En este contexto se dio otro de los mas conocidos episodios históricos de la capital, la matanza de “los coloraos”. Tuvo lugar en 1824, cuando un grupo de soldados provenientes de Gibraltar, a los que se les apodo “los coloraos” por el tono de sus casacas, desembarcó en Almería con animo de proclamar la libertad y restituir la constitución de 1812. Al fracasar en su intento, 22 de ellos fueron fusilados por los absolutistas en la Rambla de Belén a la altura de C/ Granada. Años mas tarde, se levanto en su honor un monumento en la Plaza Vieja al que se llama cariñosamente el “pingurucho” y que fue también objeto de controversia: destruido en 1943, durante la dictadura militar, con motivo de la primera visita del general Franco a Almería, no se restituyo hasta 1987 a instancias de grupos mas progresistas de la ciudad, quienes también resucitaron el homenaje anual a los “coloraos” celebrado cada 24 de Agosto.
Paseo del Principe de Almería

Es tambien el siglo XIX el siglo de los avances geopolíticos, urbanisticos y de infractructuras. Los liberales, una vez se hicieron con el gobierno de Madrid, promovieron una reestructuración administrativa del país de la que nacieron las actuales provincias. Fue gracias a las gestiones del conde de Ofalia, desterrado a Almería que nació de facto nuestra provincia y adquirió por decreto de 1834 personalidad administrativa propia quedando desvinculada del viejo reino de Granada.La fisonomía de la ciudad sufrirá un cambio drástico en lo que se ha venido a llamar la evolución de la Ciudad Conventual a ciudad Burguesa.

En efecto, Almería se derrama fuera de sus murallas, que terminan siendo derruidas casi completamente en 1855. Se urbanizan los amplios perímetros monásticos (huertas, campos), recién desamortizados, dando lugar a plazas como la de San Francisco (actual San Pedro).

Se dota a la ciudad de un sistema de alcantarillado y agua potable . Se trazan nuevas calles, se abre la nueva Puerta de Puchena, es encauzada la Rambla de Belen y el eje de la ciudad se desplaza a la Calle Real al novismo bulevard, de clara inspiracion francesa, que tantos otros nombres recibiria antes de convertirse en el actual Paseo de Almería

Siglo XX

La ciudad de Almeria ha sufrido muchas e importantes transformaciones durante el siglo XX que ha terminado con la urbe horizontal y tranquila. Ha dado paso a grandes edificios en pleno casco histórico que ha desfigurado su imagen tradicional. Además ha habido un crecimiento mas allá de la carretera ronda, llegando hasta la Vega de Acá y el Río Andarax.

En la primera etapa de siglo y hasta 1939 pasando el periodo bélico, poco avance y muchas dificultades. Emigracion y falta de proyectos de futuro era lo que había. A pesar de barriadas representativas en lo ideologico como ciudad Jardin, Regiones Devastadas o San Roque. Durante los años 60 la realidad cambia. El milagro economico almeriense gracias a la difusión del arenado y la agricultura intensiva bajo plástico en el poniente permitió convertir el antaño desierto en un vergel.

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